Yo no sé el por qué de las ilusiones, esas que se evaporan cuando comprendes que la pérdida es siempre el resultado de la medida de lo irreal, que basta parar en el camino para de nuevo estar en el centro de otro lugar, en ese "tu sitio" tan lejos de lo soñado, donde te encuentras contigo mismo y te das cuenta que no hay nada más allá.
Yo no sé de los designios de la humanidad, veo que su verdad se vicia en las creencias que acribillan la naturaleza de su hermandad, y al amor se le ha sumado un apellido que le resta esencia al actuar. Está devaluada la complicidad que diferencía el instinto animal del orgullo social. Y caemos en el insulto, ese que escupe el adulto y lo porta el niño en su orfandad ¿Cuántas almas vale un arma? Si tan solo las lágrimas pudieran devolver la vida y no ser la mortaja que baja por el rostro del impotente, al final.
La felicidad de alguien no vale la pena de otro, ningún ser humano por encima o debajo de otro; pero en el reino del egoista el aplauso del siervo es la miseria extendida.
Sé que un momento cuenta una vida, esa que entre un día perdido y una noche escondida narra la melodía de un milagro a manos del más ingenuo mortal; sé que la coincidencia del espacio y tiempo es la secuencia exacta de la conciencia que sacude y descubre el velo que cubre la intención más escondida de Dios; y que aquel sueño incumplido que descansa en la tumba del desconocido, es la gloria interna que aguerrida luchó por sus motivos y de alguna forma se portó en la faz del valiente vencido.
Sé que el pensamiento es tan inestable como una gota que pende de una hoja azotada por el viento, y entre lo que escribo y lo que leo, lo único que permance intacto es este sentimento de contrariedad.
martes, 21 de junio de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
Carta a un Espejo.
Que suerte tener cómplices, aliados, amigos. Que suerte cuando son tan buenos consejeros que pueden dibujar un pequeño sendero que para mí antes no existía, comparten su mente, me enseñan otros modos de escapar o plantar cara a situaciones de la vida. Cuando la noche más aterradora comienza a aparecer tras el desvanecimiento del sol me gusta mirar al cielo, me gusta mirar porque sé que siempre están, han estado desde el comienzo de los tiempos y ahí permanecen imperecederos. Siempre que puedo me gusta mirar al cielo porque sé que tú siempre estás ahí, eres la estrella del norte, la estrella que me guía. Son muchas las veces que intento alcanzarte pero no lo consigo, pero no ceso en mi intento y me vuelvo a levantar. Somos a veces pienso que una simple concentración de la suma de las esencias de cada una de las personas que no rodea, que nos habla, que nos mira, que nos hace sentir que existimos, mediante dolor o felicidad, la cara y la cruz que a veces están tan cerca, ¿Destinados a entendernos o a desentendernos?, pero destinados igualmente, a dar vueltas y vernos las caras una y otra vez. ¿Y quiénes somos sino, los unos sin los otros? Anónimos eternos simplemente…A veces me siento y pienso: ¿Qué agradable es tener dibujada una sonrisa en la cara? , esa misma cara que se afeaba con una sonrisa invertida. Uno se puede reír de la gente, de una situación, de sí mismo, y lo mejor es que dicen que es sano, Todos los años en la penumbra se borran en un instante, Tal vez aun no sea hora de mirarse al espejo, pero sí de reflejarse en todo lo que uno ve, siempre manteniendo esa finísima película transparente que nos hace individuos, piezas únicas del engranaje que hace mover todo esto, La sonrisa que hoy he visto, probablemente sea gracias a ti….
jueves, 12 de mayo de 2011
LA VIDA A VECES...
La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
-cuando me dejo y tú te dejasva
más aprisa y dura mucho.
La vida a veces es más rica.
y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.
La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.
La vida a veces es muy poco
y tan Intensa -si es tu gusto...
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.
La vida, luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.
y tan completa que un minuto
-cuando me dejo y tú te dejasva
más aprisa y dura mucho.
La vida a veces es más rica.
y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.
La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.
La vida a veces es muy poco
y tan Intensa -si es tu gusto...
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.
La vida, luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.
martes, 10 de mayo de 2011
Sueño de una Bonita noche de primavera...
Hoy, al despertar, pensé que te encontraría en el cruce del tiempo y del espacio, con tu hermosa sonrisa encendiendo mi día; con tu palpitar acariciando mi deseo y la humedad de tu cuerpo conquistando mi anhelo. Fue una noche llena de sueños, sólo éramos tú y yo, olvidándonos del tiempo, éramos un único camino, un solo destino guiado por nuestros latidos. Tú me mirabas, contemplabas mi miedo a perderte, yo me hacía el fuerte y sonreía lo más que podía, pero tú sabías que esperaba más de tus besos, anhelaba escuchar la palabra que no se conforma con un “te quiero”… que se convertía en mi sueño eterno. Abrí los ojos y me di cuenta que me soñaba despierto, sueño de un sueño de una bonita noche de primavera...
martes, 12 de abril de 2011
El Insoportable peso de una amistad perdida.
En las marcas de mi corazón aún se puede leer te querré desde hoy hasta el final , aunque tu jures nunca regresar a mí, mi corazón desecho no te podrá dejar de querer, se marcharan los días de algún viejo calendario y mis ganas de llorar desaparecerán con el paso de los años, pero tu recuerdo no permitirá dejarte de quererte apreciarte y seguir admirándote desde hoy hasta el final, el tiempo seguirá su paso causando dolor a corazones como el mío que creyeron que su felicidad perduraría desde hoy hasta el final, y aunque el dolor tal vez desaparecerá ya será tarde para mí porque no podre enmendar todo el daño y sufrimiento que en ti puede causar… solamente quiero decirte: que ya, a veces me pasa...A veces olvido, cada vez más a menudo, no sé si es una estrategia de mis neuronas. A veces divago, en directo, sin pausas, sin prisas, voy y vengo, estoy sin estar. Espero no estar lejos cuando me necesites, pero estaré de la única manera que puedo, de la única manera que sé. Como siempre he estado, sigo estando y estaré…javascript:void(0)
El embrujo de la Noche...
Todos tenemos dos noches únicas e irrepetibles, la primera que pasamos fuera del seno materno primer encuentro con un mundo nuevo, del que no guardamos memoria consciente pero del que seguramente tendremos alguna marca; otra es, la de nuestra muerte, noche desconocida por la que habremos de pasar inexorablemente, impregnada por el temor a lo desconocido. Tenemos noches que suelen ser parecidas, son aquellas en que el ser humano se entrega en los brazos de Morfeo deseando no despertar, para que la placidez que nos envuelve nos siga acompañando. También están las que acompañaron nuestra niñez, llenas de fantasías y miedos que nos hacían tener la necesidad de aferrarnos a una mano querida. La noche en que nos descubrimos enamorados como nunca antes y que pasamos casi en vela deseando que ese amor siga creciendo. La importante noche en que hacemos el amor por primera vez, embriagados del romántico y perturbador deseo en el que nos entregamos al sueño cuando extenuados caemos en éxtasis perfecto. Las noches de pasión incontrolada, que comienzan y terminan cuando los cuerpos se funden en uno abandonándose al placer.
La noche en que nace cada hijo, que con atenta mirada vigilamos el movimiento de ese bollito de carne que recién llegado al mundo, conociendo por primera vez el miedo a que algo pueda perturbar su sueño.La noche pasada en vigilia en algún hospital cuidando a un ser querido, esa que hace eterna nuestra espera, deseosos de ver el primer rayo de luz que nos haga saber que todo está como deseamos.Aquella noche en que los hijos comienzan a llegar tarde y en la que permanecemos quietos sin poder conciliar el sueño hasta escuchar que la puerta se abre y los sentimos a salvo en casa. La que sucede al día en que nuestros pichones comienzan el armado de la valija para emprender su propio rumbo. La noche de alegrías en la que reunidos con nuestros afectos disfrutamos el placer de sentirnos juntos. Esa nunca deseada triste noche, que pasamos despidiendo la partida de esta vida de nuestros seres queridos.La que fantaseamos imaginando como será la carita del nieto por llegar y aquella en que por primera vez quedan a nuestro cuidado.La noche, que sigue al día en que obtuvimos algún logro no esperado y en la que sentimos que aun podemos. Las tristes noches , que pasa mucha gente en los penales en las que todo es soledad y tinieblas. La de los olvidados en hospitales , orfanatos o en calles solitarias en las que todo ser humano ansía que la mañana siguiente pueda ser diferente como por milagro. Esas son para mi noches diferentes, que en cada ser humano toman un sentido distinto ya sean de felicidad o de tristeza pero que seguramente cada uno guarda celosamente en algún lugar especial de la memoria hasta llegar a la última noche, en la que todas ellas se fundirán en una sola porque esa será para cada uno el comienzo su eterna noche.
La noche en que nace cada hijo, que con atenta mirada vigilamos el movimiento de ese bollito de carne que recién llegado al mundo, conociendo por primera vez el miedo a que algo pueda perturbar su sueño.La noche pasada en vigilia en algún hospital cuidando a un ser querido, esa que hace eterna nuestra espera, deseosos de ver el primer rayo de luz que nos haga saber que todo está como deseamos.Aquella noche en que los hijos comienzan a llegar tarde y en la que permanecemos quietos sin poder conciliar el sueño hasta escuchar que la puerta se abre y los sentimos a salvo en casa. La que sucede al día en que nuestros pichones comienzan el armado de la valija para emprender su propio rumbo. La noche de alegrías en la que reunidos con nuestros afectos disfrutamos el placer de sentirnos juntos. Esa nunca deseada triste noche, que pasamos despidiendo la partida de esta vida de nuestros seres queridos.La que fantaseamos imaginando como será la carita del nieto por llegar y aquella en que por primera vez quedan a nuestro cuidado.La noche, que sigue al día en que obtuvimos algún logro no esperado y en la que sentimos que aun podemos. Las tristes noches , que pasa mucha gente en los penales en las que todo es soledad y tinieblas. La de los olvidados en hospitales , orfanatos o en calles solitarias en las que todo ser humano ansía que la mañana siguiente pueda ser diferente como por milagro. Esas son para mi noches diferentes, que en cada ser humano toman un sentido distinto ya sean de felicidad o de tristeza pero que seguramente cada uno guarda celosamente en algún lugar especial de la memoria hasta llegar a la última noche, en la que todas ellas se fundirán en una sola porque esa será para cada uno el comienzo su eterna noche.
Wonderland...
Había un mundo donde todo era hermoso. Donde las cosas eran sencillas porque no tenían otra forma de ser. Por que la única manera era la simple.Había un mundo en el que tu cama podía ser un barco y tu habitación un oceáno lleno de aventuras donde nadabas en la imaginación y los delfines y peces con alas te acompañaban.Había un mundo donde un tesoro valioso era esa figurita con brillantina que se veía tan fabulosa y que era difícil de conseguir.Un lugar donde la proximidad de los abuelos era lo más maravilloso porque te daban una moneda para caramelos a la hora de la siesta mientras del horno salía el delicioso olor a torta que ibas a comer en la merienda.Había un mundo de puertas abiertas, donde no existían las rejas y tus amigos entraban sin llamar como si fuera su casa.Había bigotes de espumosa leche chocolatada y un castigo era que te dijeran que para comer había sopa con verduras, esas que al correr al borde del plato te hacían acreedor a un reto.Había un mundo donde se jugaba en la calle hasta la noche con los chicos del barrio y podías ser rey por una tarde si encontrabas a todos los escondidos.En ese mundo la primavera era cientos de mariposas y una red para apresarlas y guardarlas en un frasco sin tener la conciencia de que las sentenciabas a muerte. Como las luciérnagas en el verano, farolitos nocturnales que te llevabas en su prisión de vidrio para mirar esas luces misteriosas hasta que el sueño te vencía.Siempre en algún lugar encontrabas un vanal donde pescar renacujos y salir espantado ante la aparición de los sapos.Había un mundo donde la navidad era familia y velas encendidas y en la televisión películas que contaban la historia de un niño que había nacido en un pesebre y nos regalaba su cumpleaños para que todos fuéramos más buenos, no sea cosa que Papá Noel nos tachara de su lista.Había tres reyes que venían en camellos y te dejaban en los zapatitos las cosas que les habías pedido y despertar era una fiesta.
Había un carnaval donde jugábamos a mojarnos y eran chicos contra chicas.Y llegó la escuela y éramos tan importantes con nuestro babi blanco y las chicas con cinta en el pelo. Éramos importantes hasta que la tortura de los deberes nos hiciera anhelar las vacaciones y así empezamos a aprender que en la vida no todo eran juegos y diversión, que también estaban las obligaciones y un reloj traidor que marcaba temprano la hora de levantarse.Y así fue pasando todo. Se terminó la primaria, vino la secundaria, el beso robado de los quince. Los abuelos que se fueron por una enfermedad innombrable. Conocimos la tristeza, aprendimos lo que era ser "grande".Había un mundo que se llamaba infancia. Con sus propios colores y aromas. Un lugar que queríamos abandonar para mandarnos solos. Y no nos dimos cuenta que queríamos abandonar el paraíso mordiendo una manzana engañosa. No sabíamos que siempre alguien te manda y no es tan bonito como cuando los que mandan son los papás.Había un mundo que se llamaba infancia del que no me quería ir y sin embargo me fui. Y hoy me pregunto porque no me quedé un ratito más ahí..
Había un carnaval donde jugábamos a mojarnos y eran chicos contra chicas.Y llegó la escuela y éramos tan importantes con nuestro babi blanco y las chicas con cinta en el pelo. Éramos importantes hasta que la tortura de los deberes nos hiciera anhelar las vacaciones y así empezamos a aprender que en la vida no todo eran juegos y diversión, que también estaban las obligaciones y un reloj traidor que marcaba temprano la hora de levantarse.Y así fue pasando todo. Se terminó la primaria, vino la secundaria, el beso robado de los quince. Los abuelos que se fueron por una enfermedad innombrable. Conocimos la tristeza, aprendimos lo que era ser "grande".Había un mundo que se llamaba infancia. Con sus propios colores y aromas. Un lugar que queríamos abandonar para mandarnos solos. Y no nos dimos cuenta que queríamos abandonar el paraíso mordiendo una manzana engañosa. No sabíamos que siempre alguien te manda y no es tan bonito como cuando los que mandan son los papás.Había un mundo que se llamaba infancia del que no me quería ir y sin embargo me fui. Y hoy me pregunto porque no me quedé un ratito más ahí..
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